De los pocos comentarios que recibí del corto, no fueron muchos porque todavía no lo vió mucha gente, (y preferí no saber lo que pensaban los de la función quemada del sábado del festival) hubo un par de referencias al humor rejtmaniano. Confieso que en mi anterior corto, Fotocopias, había intentado realizar un estilo de humor rejtmaniano adrede. Para ser preciso, mi intención, en realidad, había sido hacer una suerte de mezcla entre una película de Ezequiel Acuña, pero que se pudiera reir de los personajes como lo hace Rejtman. El resultado fue un híbrido medio raro.
Sin embargo, a la hora de escribir La campera azul, no estaba presente en mi cabeza Rejtman. Si fui advertiendo que a la hora de escribir ciertos diálogos, sin que fuera mi intención, estos se me iban solos para un estilo rejtmaniano. Si a eso le sumamos la campera como objeto central del corto que va y viene entre los personajes y cierta caracterización de estos últimos, podemos admitir que la campera azul tiene, por momentos, ciertos aires rejtmanianos.
En estos días, saqué de mi biblioteca el guión de Silvia Prieto original, lo compré hace más de cinco años en San Bernardo, en una librería a solo dos pesos y venía con un cd con la banda de sonido compuesta por Vicentico. Recuerdo que cuando lo leí me había hecho reir mucho y me habían quedado grabadas en la mente, hasta el día de hoy, varias situaciuones y diálogos (todavía no había visto la película). La cuestión es que en esta releída de los últimos días, donde me volví a reir tanto o más que la primera vez y me encontré con miles de cosas geniales que había olvidado, reconocí varias similitudes con el guión de La campera azul que no recordaba. Concretamente, la más evidente es la situación alrededor del saco que le roba Silvia a un italiano y luego se lo regala a Vicentico y éste lo vende a su amigo, ex de Silvia, etc, etc. Es decir, Rejtman estaba más presente de lo que yo pensaba, e invadió mi corto inconscientemente.
Por otro lado, éste saco me trajo a la memoria otro saco. Cuando escribí el guión de la campera, algunas personas a las que se los mostraba me preguntaban incrédulas ¿Se llama la campera azul el corto? Y yo le decía que si. Lo raro es que les pareciera tan raro el título, que para mi era de lo más normal, y me parecía lindo. ¿Si una de mis canciones preferidas de la adolescencia se llamaba Saco Azul (de los cadillacs), porque yo no podía hacer La campera azul, que es casi lo mismo? Justamente, en la canción Saco azul, hacía su aparición una chica hasta entonces ignota, al menos masivamente, llamada Valeria Bertuccelli, donde se la escuchaba recitar un texto en clave trágica, desesperada, diciéndole de todo a su novio Vicentico, compositor y cantante de la canción. Valeria Bertucelli, actúa en Silvia Prieto y hace el personaje de Brite.
En la canción Saco azul, Vicentico le suplica "quiero tu saco azul y volver a ser como fuí". Igual que el personaje de mi corto que quiere su campera azul para volver a ser como fue, pero claro, quiere otras cosas además.
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En la escena filmada en el museo Castagnino, donde aparece un cuadro de utilería puesto por nosotros, estaba colgado un cuadro del pintor Schiavoni. Uno de su serie de retratos, que gentilmente y con mucho cuidado descolgaron por una hora para que nosotros podamos poner el nuestro de utilería. Asi, nuestro cuadro quedó colgado al final de la serie de retratos del pintor Schiavoni, para algunos, uno de los más grandes pintores argentinos. El cuadro a la derecha del nuestro, el penúltimo de la serie de Schiavonni, se titula "Mujer de saco azul" y llega a verse un instante en el corto.


3 comentarios:
Silvia Prieto es por lejos la mejor película que el cine argentino haya dado al mundo. Así de exagerado soy. Pero realmente lo creo así. No sé si has leído sus libros "Rapado", "Velcro y yo" y "Literatura". Son excelentes. Abrazo desde Madrid.
No, no los leí, pero me dan ganas. Si me los cruzo por alguna librería son boleta. Un abrazo!
Un gran talento el que manifiestas expresiones que no se ven pero que se sienten.
Un saludo.
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